
Cómo utilizar correctamente las lámparas UV-C en su línea textil
Cuando fabricamos lámparas germicidas UV-C para la impresión textil, no solo pensamos en “secar la tinta”. Se trata más bien de manejar fotones de alta energía para mantener las impresiones estables y la tela limpia.
La luz y el peligro
La mayoría de estas lámparas emiten luz con una longitud de onda de 253,7 nm. Esa es la longitud de onda ideal para destruir microorganismos y permitir que las tintas curables por UV se solidifiquen.
Pero aquí está el problema: no se puede ver esta luz, y puede dañar gravemente la piel y los ojos. Por eso, es crucial utilizar carcasas hechas de aluminio o acero inoxidable, además de asegurarse de que estén herméticas. Si hay zonas en las que las personas necesitan acceder al interior de la máquina, es necesario instalar sensores PIR o interruptores físicos. La alimentación eléctrica debe cortarse en cuanto la mano de un técnico entre en esa zona. La seguridad no es algo opcional.
Manejo del calor
Se dará cuenta de que estas lámparas se calientan. Eso es normal, ya que así funciona la electricidad.
El problema es que las telas sintéticas son delicadas. Si la lámpara está demasiado cerca de la cinta transportadora, no solo se solidifica la tinta, sino que también se deforma la tela. Pasamos mucho tiempo ajustando la potencia de la lámpara para lograr la intensidad adecuada de irradiación (mW/cm²), sin dañar el material.
También hay que controlar la velocidad de la cinta transportadora. Si la tela se mueve demasiado lentamente, el calor acumulado daña las fibras de la tela. Es necesario encontrar un equilibrio.
Cuándo reemplazarlas
Algo que confunde a muchas personas es que las lámparas UV se desgastan con el tiempo. Una lámpara puede seguir emitiendo luz azul, pero su capacidad de emitir luz UV disminuye. Cuando su capacidad disminuye a aproximadamente el 80% de su valor original, se convierte en un problema. Entonces, las impresiones se vuelven inconsistentes, lo cual es un problema que no queremos enfrentar.
No basta con confiar en un temporizador en la pared. Es necesario utilizar un radiómetro calibrado para verificar la verdadera intensidad de luz de la lámpara. Es la única manera de saber con certeza cuándo es hora de reemplazarla.